Qué ver en París en 3 o 4 días

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qué ver en París

Esta es una pequeña guía para saber qué ver en París en 3 o 4 días. Si además quieres que te hagamos un planning exacto de cada día y te reservemos el alojamiento, las visitas, etc., no dudes en contactar con nosotros a través de este enlace.

En este artículo también encontrarás algunos enlaces de actividades. Si te interesan y las contratas desde nuestro enlace, nosotros recibiremos una pequeña compensación que nos ayudará a seguir ofreciendo itinerarios de forma gratuita.

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Índice

Datos interesantes

París es una de las ciudades más visitadas de Europa. También es una de esas capitales que casi todo el mundo tiene en mente antes incluso de haber ido. A menudo se la conoce como la ciudad de la luz y también como la ciudad del amor, dos sellos que encajan bastante bien con la imagen que proyecta. Además, tiene un símbolo muy marcado en la Torre Eiffel, probablemente la imagen más reconocible de la ciudad y uno de los grandes emblemas de Francia.

También es una ciudad que se entiende muy bien a través del Río Sena, que actúa como hilo conductor del centro histórico y acompaña algunos de sus espacios más emblemáticos. De hecho, las orillas del Sena forman parte del patrimonio mundial de la UNESCO y refuerzan este punto monumental que París comparte con otras grandes metrópolis europeas como Londres.

A todo esto se suma una oferta cultural enorme. París respira arte por todas partes y cuenta con dos de los grandes nombres propios del panorama museístico europeo y mundial, como el Louvre y el Museo de Orsay, que por sí solos ya pueden ocupar una buena parte del viaje. Por eso, si te preguntas qué ver en París en una primera escapada, 3 o 4 días te permiten tener una visión muy completa.

También hay que tener presente que París es un destino muy turístico y eso se nota especialmente en los precios de los alojamientos y en algunos restaurantes, sobre todo en las zonas más céntricas.

Antes de viajar

Imprescindible

Si tienes pensado entrar en varios monumentos o museos grandes, vale mucho la pena mirar si el Paris Musem Pass te sale a cuenta. Te puede ahorrar dinero y, sobre todo, te facilita mucho la organización de los días.

Recomendable

En París compensa mucho reservar alojamiento y algunas visitas con antelación, especialmente si quieres subir a la Torre Eiffel o viajas en temporada alta. Es una ciudad muy turística y esto se nota rápido tanto en la disponibilidad como en los precios.

Qué hacer en París en 3 o 4 días

Si te preguntas qué ver en París en 3 o 4 días, esta ruta te permite combinar grandes imprescindibles con barrios llenos de encanto.

La gran avenida de París: del Louvre a la plaza de la Concordia

Una de las mejores maneras de empezar a descubrir París es recorrer este gran eje monumental que concentra algunos de los espacios más icónicos de la ciudad. Aquí tienes el Museo del Louvre, uno de los grandes nombres propios de París y el museo más visitado del mundo. Es inmenso e inabarcable. Por ello, vale la pena ir con una idea previa o asumir que solo verás una parte. Si no, es fácil acabar más pendiente de las colas y de la multitud que de la visita. Te recomendamos esta visita guiada introductoria que también te evita las largas colas que se forman:

Justo al lado está el Jardín de las Tullerías, perfecto para hacer una pausa, pasear un rato o simplemente avanzar hacia la siguiente gran parada. Este eje continúa hasta la Plaza de la Concordia, uno de los grandes espacios abiertos del centro de París, y se puede completar muy bien con una visita a la iglesia de la Madeleine, que tiene entrada gratuita y es una de esas paradas que a menudo pasan más desapercibidas de lo que merecerían.

Si te apetece alargar el paseo, también puedes acercarte a la zona de la Ópera Garnier y de las Galerías Lafayette. Aquí París cambia un poco de registro y se vuelve más elegante, más urbana y también más comercial. Además, la terraza superior de Galeries Lafayette es una de esas sorpresas que pueden valer mucho la pena, sobre todo porque regala buenas vistas sin complicar demasiado la ruta.

El Sena, Notre-Dame y la orilla izquierda con más encanto

París también se tiene que vivir caminando cerca del Sena, atravesando puentes y dejando que la ciudad aparezca casi sola. En esta parte de la ruta encajan muy bien algunos de los puntos más clásicos, como la Catedral de Notre-Dame, que continúa siendo uno de los grandes símbolos de la ciudad, o puentes tan conocidos como el Puente de las Artes o el Puente Alejandro III, cada uno con una personalidad muy diferente.

Al otro lado del río, la orilla izquierda tiene un aire muy característico y es una de las zonas más agradables para pasear sin prisa. El Barrio Latino sigue siendo una zona muy buena para comer sin disparar demasiado el presupuesto. También es un lugar ideal para notar un París más vivo y más cotidiano. Detente para probar alguna crêpe, un macarrón o un croissant. Y si tienes más hambre, alguna fondue. Aquí mismo puedes encontrar pequeñas joyas como la iglesia de Saint-Séverin, gratuita y bastante menos conocida que otros grandes templos de la ciudad.

Este paseo se puede completar muy bien con el Panteón y los Jardines de Luxemburgo, que dan un punto más tranquilo a la visita. Y si quieres añadirle un gran museo, el Museo de Orsay encaja perfectamente dentro de este mismo bloque: es uno de los grandes museos de arte de París, está ubicado en una antigua estación de tren y es especialmente interesante si te atrae la pintura impresionista. Ahora bien, si realmente te apasionan los impresionistas, no te pierdas esta excursión de medio día a la casa de Monet, en Giverny:

La Torre Eiffel y los grandes símbolos de París

Hay algunas imágenes que forman parte del París más universal, y aquí la gran protagonista es claramente la Torre Eiffel. Sigue siendo uno de los grandes imprescindibles de la ciudad y uno de los mejores miradores para entender la dimensión de París. Si tienes claro que quieres subir, lo mejor es reservar con antelación, porque es una de las visitas más demandadas. Te facilitamos los enlaces para reservar la subida en ascensor o por escaleras hasta el segundo piso (674 escalones):

Muy cerca, los jardines del Trocadero son uno de los puntos clásicos para contemplarla y hacerle las fotos más icónicas. Es una zona muy abierta, muy visual y que ayuda a dar esa sensación de gran capital monumental que París tiene en algunos puntos muy concretos.

Este bloque se puede completar con el Arco del Triunfo, otro de los grandes símbolos de la ciudad. Tanto si subes como si solo lo contemplas desde abajo, es uno de esos lugares que ayudan a entender este París más monumental, más amplio y más escenográfico, muy diferente del que encuentras en las calles más pequeñas del centro histórico.

Montmartre y el París más bohemio

Después de los grandes monumentos y de los grandes museos, Montmartre es uno de esos lugares que te permiten conectar con un París diferente. Tiene un aire más bohemio, más irregular y más de barrio, y es un buen contrapunto a la parte más monumental de la ciudad. Aquí lo mejor es caminar sin prisa, dejarse llevar por las calles y disfrutar de una de las zonas con más encanto de París.

El gran punto de referencia es la basílica del Sacré-Cœur, que además de imponer desde fuera también funciona como uno de los grandes miradores de la ciudad. Esta parte de París tiene una luz y una atmósfera muy propias, y por eso suele ser una de las más recordadas del viaje.

También es un buen lugar para reservarte un rato más pausado, sentarte en una terraza o simplemente pasear. Quizás no concentra tantos “grandes imprescindibles” seguidos como otras zonas, pero tiene mucha personalidad y eso hace que encaje muy bien dentro de una escapada de 3 o 4 días.

Excursiones de un día desde París

Una vez que tengas claro qué ver en París, también puedes aprovechar el viaje para hacer alguna escapada de un día fuera de la ciudad. Si te apetece salir un poco del ritmo de la ciudad, tienes opciones muy variadas y todas ellas bastante diferentes entre sí.

Una de las excursiones más clásicas es Versalles, probablemente la más emblemática de todas. No solo impresiona por el palacio y sus inmensos jardines, sino también por lo que representa: durante siglos fue uno de los grandes centros de poder de la monarquía francesa, el lugar desde donde reyes, nobles y la corte dirigían buena parte del país.

Si prefieres una alternativa un poco menos masificada pero igualmente espectacular, Fontainebleau también es una muy buena opción. Y, en un registro completamente diferente, Provins es perfecta si te apetece ver una ciudad medieval donde parece que el tiempo se haya detenido.

Y si viajas en familia, o simplemente te apetece reservar un día para un plan más lúdico, Disneyland París continúa siendo una de las excursiones estrella desde la ciudad y el parque temático más visitado de Europa. Como alternativa, también tienes el Parque Astérix, una opción un poco menos habitual pero con mucha personalidad.

Alojamiento

En París, más que buscar un hotel “bueno”, lo que realmente marca la diferencia es la zona. Si es tu primera vez en la ciudad o solo pasas 3 o 4 días, lo mejor es priorizar barrios céntricos o bien conectados, aunque el hotel sea sencillo.

Si quieres una base cómoda y muy clásica, la orilla izquierda, el Barrio Latino o el entorno de Saint-Germain-des-Prés funcionan muy bien. Son zonas agradables para pasear, con ambiente y con muchos puntos de interés relativamente cerca.

Otra opción muy práctica es mirar hacia los distritos 9, 10 u 11, sobre todo si buscas un buen equilibrio entre ubicación, ambiente y precio. Y si prefieres una zona funcional, bien conectada y a menudo un poco más asequible, Montparnasse también puede ser una buena base.

En cambio, yo no intentaría ahorrar durmiendo en zonas demasiado periféricas solo porque sale más barato. En una escapada corta, este ahorro a menudo se paga caro. Sobre todo en tiempo, trayectos más largos y menos comodidad. En París, normalmente compensa más un alojamiento sencillo pero bien situado que no una opción más barata pero muy alejada de lo que realmente querrás visitar.

Conclusiones

París es una ciudad que impresiona, pero sobre todo es una ciudad que pide tiempo. En 3 o 4 días puedes tener una primera visión muy buena y combinar algunos de sus grandes imprescindibles con barrios que conservan mucha personalidad.

Si te preguntas qué ver en París en una escapada corta, la respuesta pasa por encontrar el equilibrio entre monumentos, museos, paseos a pie de río y zonas con más encanto, como el Barrio Latino o Montmartre. Y este es, seguramente, uno de los grandes puntos fuertes de la ciudad: puedes hacer una ruta muy completa, pero al mismo tiempo quedarte con la sensación de que aún te queda mucho por descubrir.

En conjunto, París es un destino ideal para una primera escapada larga, pero también una ciudad a la que da mucho gusto volver.